Irving Penn fotografió sus primeras flores, tulipanes, en 1967, cuando se le había encargado trabajar en la edición especial de Navidad de la revista de moda Vogue. Ese trabajo fue el inicio de una serie de fotografías de flores, publicada colectivamente como Flowers en 1980. Eran flores a menudo capturadas hacia el final de su período de floración, como metáfora del paso del tiempo, que ofrecían una visión inédita en aquella época. Un tema al que siguió volviendo hasta su muerte en 2009.
Irving Penn
Nacido en la ciudad de Plainfield, Nueva Jersey, en 1917, Irving Penn llegó a convertirse en uno de los grandes retratistas y fotógrafos de moda del siglo XX, particularmente por su brillantez tanto en la iluminación como en la técnica del cuarto oscuro. Fue uno de los primeros fotógrafos de moda en fotografiar a sus modelos sobre un fondo liso.
Además de sus extraordinarias imágenes de moda y belleza y los bodegones, una de sus facetas más conocidas fue la de aquellas fotografías de rostros de famosos que tomaba de cerca. Entre ellas, el célebre retrato de Pablo Picasso que hizo en 1957, una fotografía en la que el artista español aparece con el ojo izquierdo tan abierto, que casi parece flotar entre su cuello levantado y el ala del sombrero. Por cierto, parece ser que Picasso solo concedió diez minutos para esta sesión.
Irving Penn trabajó durante 65 años (hasta poco antes de su fallecimiento en 2009) para Vogue, donde llegó a realizar 163 portadas. Todos los expertos coinciden en que el tiempo que pasó fotografiando para esa revista de moda no tiene precedentes en términos de calidad y cantidad de creación de imágenes. Lo cierto es que no te cansas de mirarlas y admirarlas.
Flowers y Vogue
En la década de 1960, a partir de un encargo del director de arte Alexander Liberman de una serie de bodegones de flores para la edición navideña de 1967 de Vogue USA, Penn comenzó a tomar fotografías de naturaleza muerta de flores. Fue tan exitosas, que se convirtió en la primera de siete asignaciones anuales en las que Penn fotografiaría flores para Vogue.
En la serie, cada año se dedicaba a una flor diferente: 1967, Tulipanes; 1968, Amapolas; 1968, Peonías; 1969, orquídeas; 1970, Rosas; 1971, Lirios; 1973, Begonias. Posteriormente, esas fotografías se acabarían publicando colectivamente en el libro titulado Flowers, publicado en 1980.
Además de flores cultivadas, Penn también había fotografiado flores silvestres en 1973 pero, a pesar de que esas fotos aparecieron en la edición de Navidad de 1974 de Vogue, fueron excluidas de ese libro.
Retratos elegantes e inusuales de flores
En sus fotografías de flores, Penn evitó siempre el sentimentalismo tan comúnmente asociado a las flores. Si algo llamaba la atención en los retratos florales de Irving Penn es que utilizaba las flores, a menudo hacia el final de su período de floración, como metáfora del paso del tiempo. Era capaz de capturar la belleza de las begonias, lirios, rosas, orquídeas y amapolas una vez que había pasado su madurez y la floración prácticamente había terminado.
Con una atención meticulosa a los detalles y llenas de ángulos inusuales que dan vida a cada flor antes de que se marchite totalmente, esas fotografías ofrecen al espectador una visión de las flores novedosa y llena de contrastres.
Penn no buscó la perfección en esos modelos botánicos, todo lo contrario, se sintió libre para encontrar los detalles relevantes que llamaron su atención.
“No puedo afirmar ningún conocimiento especial de horticultura… Incluso confieso disfrutar de esa ignorancia ya que me ha dejado libre para reaccionar con simple placer solo para formar y colorear, sin dejarme distraer por consideraciones de rareza o atado a la convención que una flor debe ser fotografiada en su momento de perfección núbil e inmaculada». Irving Penn
Estaba claro que su propósito nunca había sido crear una guía botánica, sino resaltar los retratos individuales de estas flores sobre un fondo blanco, enfatizando las formas, tonos, patrones y texturas de las flores con el mismo estilo minimalista y elegante que utilizaba en muchas de sus mejores fotografías de moda.
Aunque el grueso de esa obra corresponde a la segunda mitad del siglo XX, Penn continuó fotografiando el tema de flores hasta su muerte en 2009. Un ejemplo de ello es las serie de fotografías de amapolas de Islandia: Iceland Poppy/Papaver nudicaule.
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